viernes, 4 de mayo de 2012

El cigarro baila contigo después de un polvo en el mundo real.

El cigarro de las tres de la tarde crea volutas de humo que bailan entre las piernas blancas de la niña etérea. El calor de las tres de la tarde hace sudar su sexo inundando la habitación por completo con ese olor almizclado que hace minutos no percibía y que ahora el humo no quiere disipar. El cansancio que causan las horas juega con ese desperdicio corpóreo, culminación orgásmica de un almuerzo mágico, las toallas de papel, la ropa tirada en el suelo, las tazas de café vacías y nuestros cuerpos torcidos, cansados, zozobra de ilusiones recién concebidas, en la cama; sufren y ríen. Las volutas mueren entre las piernas de la niña etérea, sus piernas blancas se levantan y unen en el aire, yo veo sus pies y con el cigarro les regalo más humo, su coño, libre de encierros, suda y se refleja frente al espejo del espacio del cual es ahora dueño. Hoy tus ojos brillaban más que tú piel, allí, en la cafetería de las calles de color naranja, allí te vi fuera de mis sueños, el calor y la humedad dejados por las lluvias causa en mí alucinaciones, imágenes etéreas de ti. Tú cabello desgreñado, tú ojos brillantes - Te amo - pienso y cierro mis ojos, no desapareces está vez, hoy eres tan real como nunca. Cruzó la calle mohosa mientras tus ojos me siguen brillantes en mi travesía, el barrendero te mira con deseo y yo le odio, las viejas chismosas te miran con asco y yo las odio. Hasta ahora te pensé fantasmal, impura, la puta de mis alucinaciones, pero ante mí estás - ¿Esperando un abrazo, un beso? Digo en voz alta - real, pura, el amor de mis realidades.


 Fefo 04 de Mayo, 2012

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